Alhama de Aragón es una de las localidades españolas
más conocidas por sus termas, se encuentra al pie de la antigua N-II, cuya
circunvalación aunque ha mermado algo sus visitantes ha dado la necesaria
tranquilidad a sus establecimientos termales.
Alhama trae en su nombre árabe el recuerdo de las aguas
termales que han hecho famoso el pueblo: el topónimo significa "la fuente
termal", y fue denominada en época romana como Aquae Bilbilitanorum. Los
manantiales medicinales que ya usaron los que dieron nombre al lugar siguen
empleándose en nuestros días con fines terapéuticos. Los edificios de los
balnearios, con sus aires modernistas que traen el recuerdo de las décadas
doradas de este tipo de establecimientos, se alinean paralelos a la
carretera en el desfiladero calcáreo. Para defender este paso los musulmanes
levantaron una fortaleza cuyos restos todavía se alzan en la vertiente
izquierda, dominando el camino y el curso del río. La primitiva fortaleza
fue conquistada por El Cid y luego volvió a manos musulmanas hasta que
Alfonso I la ganó para los cristianos definitivamente en 1120. La torre
airosa de blanca piedra que destaca sobre el conjunto es posterior: quizá
fue levantada en aquel siglo XIV tan agitado por las guerras entre
castellanos y aragoneses.
La parroquia de Alhama se alza junto a la carretera. Es
un templo barroco pulcro y bien cuidado en el que da gusto contemplar las
yeserías que adornan la bóveda: una herencia de la habilidad de los alarifes
mudéjares en el manejo del aljez para lograr geometrías decorativas que
siguieron realizándose hasta el siglo XVII e incluso más tarde.
Los establecimientos de baños termales, el castillo, el
desfiladero, las casas apiñadas al pie de las rocas, la carretera y el río:
con estos elementos Alhama conforma un paisaje urbano que para muchos
viajeros, de los que antes circulaban por este paso obligado del camino de
Madrid, resulta inolvidable. Quizá otros pueblos se desdibujen más en la
memoria de quienes lo recorren: Alhama no, porque tiene un carácter
peculiar. Como peculiar es su casa consistorial, construida en el siglo XIX,
y con su colorido destaca entre los alrededores.
En Alhama hay varios balnearios, pero lo que más
destaca es su impresionante lago termal -único en España- de casi dos
hectáreas de superficie, con dos islas y un caudal impresionante de
cristalinas aguas que brotan a 34º.
Comienza su ciclo festivo para la Virgen de las
Candelas -el 2 de febrero- y el día siguiente, que es San Blas, cuando es
sacado en procesión. El domingo más cercano al 9 de mayo se celebra la
romería a la ermita de San Gregorio, al igual que para Santa Quiteria -el 22
de mayo- con su correspondiente romería a la ermita. Las fiestas patronales
se celebran en honor de San Roque, del 13 al 17 de agosto.